sábado, 5 de junio de 2021

Platón, I y II. Un comentario sistemático a las obras de Platón

Estos últimos años he venido trabajando en una lectura sistemática de la obra de Platón (como hiciera antes con Heráclito). El resultado de ese trabajo (desde luego siempre provisional pero lo suficientemente definitivo, en cierto estadio, como para que valiese la pena parar en él) acaba de publicarse en dos volúmenes, gracias a la editorial Áperion, y tanto en papel como en formato electrónico.

El primero de los dos volúmenes contiene un capítulo introductorio y los capítulos dedicados a los problemas del conocimiento, la realidad, la axiología, la teocosmología y la filosofía del lenguaje platónicas.

El segundo volumen contiene los capítulos de la antropología, la ética, la política, la pedagogía, la teoría del arte, la filosofía de la religión y, por último, lo que podemos llamar (algo impropiamente) la escatología platónica.
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He aquí el índice y el prólogo (casi completo) de la obra:

Volumen I. Conocimiento, Realidad, Lenguaje

Prólogo

Introducción. La pregunta socrática y la respuesta platónica

I. Del Conocimiento: Saber y Creer. Razón e Imagen

II. De la Realidad: Ser y Suceder

III. Del Valor: Ser y Bien, y Belleza

IV. De las sustancias. Divinidad y cosmos natural

V. Filosofía del Lenguaje y lenguaje de la Filosofía

Volumen II. El Hombre y sus actos

VI. Del Hombre: la Razón y el Deseo

VII. De la Vida Buena: Virtud y Satisfacción

VIII. De la Comunidad justa y feliz

IX. De la Educación

X. Del Arte: Belleza, Representación y Gusto

XI. De la Religión

XII. De los asuntos últimos o del Juicio y Destino del Alma «tras» la Muerte

Bibliografía

1* Al final de cada volumen puede verse un índice detallado de su contenido.

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Prólogo

Ofrecemos en este libro un comentario filosófico sistemático a los tex­tos de Platón.

El intento de justificar la publicación de un nuevo libro sobre Platón parece tarea tan desesperada como innecesaria: tantos han escrito ya sobre él que se diría imposible añadir algo digno de consideración, y sin embargo subsiste intacta la necesidad de leer una y otra vez a quienes han pensado de forma más lúcida y muestran poseer una profundidad inagotable. No es preciso, además, que cada nueva lectura aporte una visión «original», en el sentido de que nos induzca a ver al autor como nunca antes fue visto, sino que es suficiente con que nos ayude en alguna medida a volver la mirada, una vez más por vez primera, a lo que podríamos llamar lo «originario», que yace (al menos para nuestros ojos poco habituados a esa luminosidad) «escondido» en sus textos. La interpretación que aquí presentamos puede, en efecto, calificarse de «clásica», pero creemos que arroja cierta luz en el texto platónico: si no una luz nueva, sí una «vieja» luz reavivada.

Es innecesario también defender el valor de la obra de Platón, tanto en sí misma como, por eso, para nosotros. Creemos que aquel enigmático filósofo griego propone en sus elaboradísimas obras un planteamiento profundo y una respuesta merecedora de discusión a los problemas, todavía fundamen­tales para nosotros, en torno a la naturaleza de la realidad y su valor. Ese pensamiento, además, según vamos a intentar mostrar a lo largo de este co­mentario, se yergue como la principal alternativa al pensamiento o los pen­samientos que dominan y definen nuestra época Moderna y Tardomoderna, de modo que es para estos un espejo y su necesaria piedra de toque. Y, si la Historia se mueve a menudo mediante la alternancia entre una concepción y su contraria, no es inverosímil que el futuro conozca la renovación de ciertas ideas platónicas, aunque sin duda con un aspecto y un lenguaje muy dife­rentes al de Platón. Pero incluso si Platón representa el gran error, del que los hombres deberíamos deshacernos definitivamente, es necesario que antes lo conozcamos bien, no sea que estemos peleando con una sombra.

A lo que sí quiere oponerse nuestra lectura es a cualquier intento de redu­cir a Platón y apropiarse de él por parte de alguna versión de esos pensamien­tos más contrarios al suyo, de lo cual los tiempos recientes conocen varios intentos. Aprovechando el carácter de «obra total» de las obras platónicas, siguen tales lecturas la inclinación vigente (pero perfectamente antiplatóni­ca) a sobredimensionar el aspecto retórico del texto para devaluar o incluso disolver su contenido de teoría y pretensión de verdad. Por eso, uno de los puntos en que se insistirá en varios lugares de este libro es el de cómo hay que entender lo que Platón hace y dice de la relación entre lo literario y lo filo­sófico. Pero, también por eso, tal cuestión no será para nosotros la principal, como intentaremos mostrar que no lo fue para el propio Platón.

Que este sea un comentario sistemático no significa solo que lee el pensamiento platónico atendiendo a todos sus textos, sino también y so­bre todo que propone (otra vez contra el gusto de los tiempos) la recons­trucción de un sistema filosófico, atendiendo tanto a su unidad o idea fundamental como a su multiplicidad y riqueza de aspectos (aunque sin pretender la exhaustividad). Y tampoco se limita a ser un comentario «in­terno», sino que intenta poner a Platón en discusión con los otros grandes sistemas filosóficos que se han dado desde Grecia hasta hoy. En verdad, el orden que damos a ese sistema no se encuentra en el propio Platón (así ocurre en alguna medida con toda lectura), pero creemos que, al menos, lo habría considerado una manera no del todo equivocada de entender lo que él quiso decir. En un capítulo introductorio presentamos, casi a modo de índice, las tesis interpretativas, tanto respecto del contenido como de la forma, que desarrollamos a lo largo del libro.

Que sea, en segundo lugar, un comentario filosófico, significa que no es filológico ni historiográfico (ni siquiera de Historia de la Filosofía). Desde luego, puesto que lee unos textos, se apoya de manera básica en lo que la filología y la historiografía nos enseñan de ellos, pero en ese aspecto no pretende aportar nada. Ahora bien, donde acaba el trabajo filológico e historiográfico comienza el más propiamente filosófico, y, aunque toda lec­tura tiene parte de ambas cosas y hay alimentación entre ellas, están regidas por criterios diferentes. Ello tiene ciertas consecuencias en este libro, como notará el lector. Entre otras, por ejemplo, las referencias a otros autores, en él contenidas (de forma directa o indirecta), no lo son tanto a expertos platonistas como a pensadores tales como Heráclito, Aristóteles, Kant, Hegel, Nietzsche, Heidegger o Derrida.

Dado el carácter sistemático de este comentario, el lector no encontrará en él una lectura diálogo por diálogo, sino que estos aparecerán «desmem­brados» a través de varios capítulos, según el asunto de que se trate. Con todo, cada uno de los textos platónicos (al menos aquellos a los que se con­siderará principales y se analizará con más detenimiento) merecerá una lec­tura relativamente continua en aquel o aquellos capítulos en los que tenga su lugar principal. No se han evitado las varias repeticiones de ciertos pasa­jes en diversos momentos, a las que invita este género de comentario. Por otra parte, el libro es tan largo en buena medida porque a menudo sigue de cerca el decurso del texto leído, parafraseándolo. Gracias a ello no solo se hace explícito lo más elemental que entendemos en él sino que, además, no se presupone su conocimiento por parte del lector (pero, desde luego, este conocimiento es muy recomendable). Aunque los diversos capítulos del libro están en una conexión sistemática, pueden también ser leídos de manera relativamente autónoma. Y los mismos asuntos son tratados a veces en varios de ellos, de acuerdo con la perspectiva propia de cada uno.

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Nuestra traducción de los textos de Platón (habitualmente, decimos, en forma de paráfrasis o de resumen) se apoya en las mejores traducciones que hemos podido manejar. Ante el problema de cómo verter adecuadamente varios de los términos platónicos hemos optado por aceptar, en la medida de lo posible, la traducción más común, definiendo detenidamente, allí donde aparece por primera vez o en su lugar más relevante, cómo lo en­tendemos nosotros. Las citas de términos y frases griegos están destinados a los lectores que sepan algo de esa lengua, pero el libro se entiende perfec­tamente sin ellas.


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En futuras publicaciones de esta página iré presentando diferentes lugares y aspectos del libro.

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